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martes, 9 de agosto de 2016

Como enfrenta el mexicano a la muerte de un adulto mayor?

Hace unos días falleció una persona cercana con la cual tuve una relación cercana y cada vez que se va alguien que tuvo algo que ver en mi vida pienso dos veces si debo acudir al velorio y realmente me enferma el solo hecho de pensar que tengo que asistir por todo el ritual que conlleva, aunque la idea de este blog no es hablar de lo que yo siento, el plan es tratar de entender a través de otras experiencias como se puede enfrentar a la muerte de un ser querido y mas si este es un adulto mayor.

Quiero definir el concepto de muerte en la cultura mexicana pero desde un plano común y corriente porque de verdad tenemos una forma de ver el momento de la partida de forma muy diferente al resto del mundo, tal vez solo algunas culturas latinas se asemejen a lo que los mexicanos concebimos como el momento de partir de esta dimensión. Debo aclarar que esta definición esta fundamentada en lo que vivimos directamente, no lo que algunos escritores o investigadores tratan de interpretar.

En México morir tiene dos significados, dolor y alegría, para la cultura mexicana el ver morir a un pariente puede llegar a ser un dolor profundo, muy profundo, porque el sentimiento de perdida es muy grande debido a los lazos familiares que se van tejiendo día a día desde que nacemos pero también es una alegría porque la persona "ya esta descansando" o "ya pasó a mejor vida". Así pensamos los mexicanos.

Pero para los mexicanos la madre es la institución, es la que dirige, la que ordena, la que manda, la que decide, la que gestiona y negocia con todos y cada uno de los integrantes de la familia, inclusive con el padre que debiera ser la cabeza de la familia, pero no es así, la madre y por consiguiente la abuela y la bisabuela y la tatarabuela siempre serán el pilar de la familia, así es y ha sido siempre en la cultura mexicana.

Esto no exime que el hombre no sea macho, no sea el jefe de familia, el que manda y ordena pero siempre bajo la anuencia de la mujer, aunque parezca que el es el que ordena, siempre estará la mujer por encima de todo aunque muchos hombres lo nieguen y muchas mujeres le hagan creer al macho que el manda en casa. Lo engañan y ellos lo saben y lo aceptan en silencio.

Si partimos de esta premisa, la muerte de la mujer es mucho mas dolorosa que la del hombre y la ceremonia de despedida puede ser de mayor impacto que la del hombre, pero si la persona es un adulto mayor entonces la perspectiva cambia porque en la mayoría de los casos nuestro viejito o viejita ya estaban enfermos o ya estaban demasiado ancianos para seguir viviendo y la aceptación es diferente.

No es lo mismo que la mujer muera ya grande a la muerte de joven, no es lo mismo la muerte del hombre joven que la del hombre viejo y eso el mexicano lo tiene muy claro, tanto que cuando este hecho se sucede el duelo puede ser de muchos días y cuando digo muchos son 9, si son 9 días de duelo que es lo que la religión católica manda, 9 porque son las misas de "difunto" y es la semana en la que todos los que conocieron a la persona harán fila día a día para rendir el "pésame", es decir que van a desear a la familia pronta recuperación, consuelo, los van a acompañar en el dolor, les van a desear que pase pronto, lo van sentir mucho, acudirán a decirle a los deudos que ya pasó a mejor vida la difunta, que ya esta con dios, que ya fue perdonada de sus pecados.

Pero también viene un ritual que va variando de acuerdo a la zona geográfica pero que tiene algunos arquetipos que se repiten en casi todo el territorio nacional, el velorio es un motivo de reunión, es el momento de encontrarse con los parientes y amigos lejanos que hace mucho no vemos, es el momento de sacar los buenos sentimientos, los buenos deseos, el decirle al otro que la persona se fue antes, pero que vamos todos para "allá" que se adelantó, que fue bueno que muriera porque ya sufría mucho, momento para sentir lastima por el muerto con frases como, "fue tan infeliz" o "estaba tan malita" o "tanto que sufrió" o "que bueno que se murió el infeliz" o "al fin colgó los tenis" o "se lo cargó la calaca" o "fue muy mal padre o madre" hasta pensar "se nos quito un peso de encima".

Pero además el velorio también es motivo de risas, chistes, bromas y todo lo que pueda sacarnos una carcajada, porque así somos los mexicanos, nos gusta la broma, el chiste y nunca vamos a tomar tan en serio a la muerte, porque la muerte "nos la pela" y "nos hace los mandados", por ello cuando vamos a un velorio en medio de las lágrimas y la desgracia también están los que cuentan chistes, anécdotas del difunto o criticamos a los que fueron a llorarle pero que tenían 15 años de no verle. También salen los recuerdos y los resentimientos, no falta quien discuta con la familia, quien saque los rencores, quien disfrute del velorio y quien solo vaya por la herencia. Así somos.

Así somos los mexicanos y así enfrentamos la muerte de un adulto y a pesar del miedo que le tenemos a la muerte, la vamos a ocultar llorando, riendo y cantando, pero cuando muere un adulto mayor las cosas pueden ser muy diferentes y cada uno lo toma según haya sido su relación con la persona.


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